
En esta entrada trataré el tema de la telerealidad para concluirlo y con ello si ésta tiene la necesidad de regularse o prohibirse.
Hoy en día en nuestra parrilla televisiva podemos encontrar gran cantidad de programas de telerealidad y como su nombre indica: enseña la realidad a los espectadores que ven esta serie de programas, pero ¿realmente enseña la realidad o un espectáculo? La respuesta creo que está bastante clara, los programas de telerealidad se han convertido en una mercancía relevante en el medio de la televisión ya que gran parte de la sociedad busca ver programas de telerealidad, programas de cotilleos, del corazón, etc. y la televisión los ofrece. Este hecho se ha convertido en que la mayoría de programas, sobretodo a una hora determinada, sean del mismo tipo.
Con todo ello me refiero a que la televisión busca la audiencia por obsesión, de esta manera el único argumento para determinar como o que programas han de estar en el panel televisivo es el volumen de público, con todo ello la acumulación de audiencia en un programa de televisión no significa que tenga que ser bueno. Con todo ello me refiero a que la televisión se preocupa más por la cantidad (share) que por la calidad del producto que ofrece. Por estos motivos creo que se tendrían que regular todo este tipo de programas, teniendo en cuenta que se buscara una calidad en ellos, además de basarse en una serie de normas o reglas para poder llevarlos a cabo y no que todo fuera un teatrillo para conseguir la mayor audiencia posible.
Para ello creo que se tendrían que tener en cuenta diferentes aspectos, entre ellos respectar la franja horaria infantil ya que hoy en día este hecho no se hace. Por ejemplo cuando un niño/a llega a su casa por la tarde, después del colegio se puede encontrar en gran parte de canales diferentes programas del corazón, en las que se hace un espectáculo, en el que la gente vende su vida, en el que los presentadores dicen palabrotas y se pelean entre ellos, entre otros aspectos. Por tanto tendría que haber programas adecuados a los niños/as en la franja horaria infantil, los cuales fueran educativos.
Por otra parte también creo que estos programas, además de emitirse en otro horario, que no fuera la franja horaria infantil, creo que deberían estar más controlados, en el sentido que no se hiciera tanto espectáculo, además de llevar en ellos un control acerca de cómo se hace, me refiero a que deberían de evitar que se produzcan peleas entre los presentadores, colaboradores, además de seguir un guión propio de estos programas sin tener que llegar a un espectáculo guiado por el morbo.
Por otra parte hay que tener en cuenta a los padres, que éstos estén delante cuando el niño/a ve la televisión para poder guiarle y poder evitar que vean cosas que no son adecuadas a su edad. En muchas ocasiones los padres utilizan la televisión como canguro, de manera que ponen al niño/a delante del televisor para tenerlo entretenido y así poder ir haciendo ellos sus cosas. Este hecho se debería evitar y llevar un control de los padres sobre los niños/as como espectadores para poder utilizar este medio de manera más educativa.
Como conclusión final acerca del tema de la telerealidad, decir que bajo mi punto de vista son programas que están a la orden del día y que la gran parte de la sociedad son espectadores, pero ¿los espectadores realmente tienen una mirada crítica hacia éstos? ¿Realmente este tipo de programas son legítimos? Antes de realizar este tema en la asignatura no me había dado cuenta del grado tan elevado de espectáculo que contienen estos programas, de la infinidad de pequeños detalles que hacen que todo este bajo el morbo y después de realizar este tema tengo más en cuenta todos estos aspectos que hacen que este tipo de programas tengan tanto éxito entre la sociedad, los pequeños trucos que utilizan que hacen que no se perciban desde el ojo del espectador para crear su máxima audiencia, una mirada más crítica.
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